Un nuevo capítulo de la campaña publicitaria de FLEXFORM.

FLEXFORM prosigue su relato con el sofá Lifesteel. Un nuevo regreso a casa. Una joven se quita los zapatos y se acomoda en el sofá de cuero. No se sienta, sino que se acurruca en él. Lee una revista. Este es su mundo. El sillón, la mesa de centro, el pouf, todo forma parte de su rincón personal. El entorno es luminoso, como suspendido, y el rostro de la dueña de la casa se muestra sereno y relajado. Tal vez se oye el sonido del viento, tal vez está escuchando un disco de vinilo. Una representación donde unas pocas cosas esenciales crean la escenografía de un momento perfecto. El mundo FLEXFORM. Donde el ritmo se ralentiza, se detiene casi.