Como una forma de recuperar una arquitectura industrial de la Milán de principios del siglo XX, un juego de espacios y materiales retrata una nueva y fascinante forma de vivir.

La elección del estilo es muy clara: transformar el modo en que se utiliza este espacio — que ya no es una actividad productiva sino la vida doméstica cotidiana — conservando su espíritu original y dándole una nota de sofisticación que nunca había tenido.