Desde el Bar Moka de 1939 hasta la reedición en clave de exteriores de 2019, la emblemática silla diseñada por Mario Asnago y Claudio Vender ha atravesado ocho décadas manteniendo intacto su encanto.

Hoy en día se habla mucho de «retail design», una rama específica del diseño de interiores que se ocupa del diseño de lugares dedicados a las ventas.

Mario Asnago y Claudio Vender pueden considerarse con razón sus precursores gracias al proyecto de reforma del bar de la empresa lombarda Moka Efti, inaugurado en la Via Tommaso Grossi de Milán en noviembre de 1939: «con el más vivo interés del público y entre las valoraciones más halagadoras y admiradas [...] este es el primer establecimiento verdaderamente nuevo que se abre en nuestra ciudad y ocupa un lugar de honor», puede leerse en un artículo del periódico La Sera.

Por primera vez Asnago y Vender desarrollan una silla totalmente de hierro, caracterizada por un respaldo en forma de cruz y un esqueleto casi metafísico en su seca esencialidad. Este producto marca la maduración de una investigación. Investigación que se completa en este proyecto de local que con su mobiliario consagra la idea de espacio con nuevos cánones de belleza y confort, buscados a través de la amplitud y la luz, que se convierten en los elementos que determinan la calidad superior del espacio.

Los respaldos en forma de cruz de sus sillas crean un sistema de planos transparentes que animan el espacio y le dan profundidad». (Airoldi, 1986)

En 1985 Flexform decidió incluir en su colección este extraordinario producto de diseño con la certeza de que el diseño puro y esencial de las sillas Moka las situaría entre los productos destinados a trascender el tiempo y las modas.

La silla Moka está ahora disponible en una versión muy actualizada para exteriores. La sorprendente modernidad del proyecto original, lleno de referencias al movimiento racionalista, se declina ahora en materiales innovadores elegidos por su notable resistencia a la acción de los agentes atmosféricos.