Magister | Regreso a los orígenes

La etimología de la palabra magister, en español maestro, deriva de magis, que en latín significa grande, con el sufijo comparativo -ter. Por lo tanto, en sentido estrictamente etimológico, magister significa el más grande, el más experto, aquel que es el más competente en una materia, en un arte o en una destreza hasta el punto de convertirse en un referente.

Cuando en 1982 Antonio Citterio y Paolo Nava, los diseñadores a los que se debe la paternidad del sofá Magister, escogieron este nombre seguramente no imaginaban que de hecho habrían realizado un producto destinado a convertirse, con el tiempo, en un icono.

Pietro Galimberti recuerda muy bien la génesis del producto, fruto de un periodo particularmente fecundo de ideas, entre el final de los años setenta y el inicio de los ochenta, en el que los dos diseñadores instauraron una colaboración profesional que supuso la creación de numerosos productos para Flexform, entre los que se encuentran el sillón Doralice, los sofás Filiberto y Pasodoble, así como también Magister.

El sofá Magister nace de la voluntad de crear un asiento en neta contraposición con “I Divani di Famiglia”, colección de sofás y sillones, tapizada con suaves fundas de tela blanca, que proponía una reinterpretación de formas atribuibles a la tradición. La presentación de la colección “I Divani di Famiglia” en el Salón del Mueble de Milán de 1981 había despertado gran interés, lanzando la empresa a nivel internacional. Sin embargo, no obstante el éxito obtenido gracias a “I Divani di Famiglia”, la familia Galimberti y los dos diseñadores entendieron que era necesario ampliar la propuesta también con sofás de características profundamente diferentes.

En parte influidos por la actividad de algunos maestros del racionalismo, Antonio Citterio y Paolo Nava concibieron un sofá con una estética depurada y esencial pero rica de detalles de confección que evidencian la capacidad de la empresa de realizar productos que representen la combinación perfecta entre la actitud hacia la innovación y la experiencia adquirida en la tapicería clásica.

Disponible también en la versión con tapicería lisa de tejido, el sofá Magister expresa todo su potencial en la versión con tapicería de piel, con el especial acolchado capitoné.

Un ojal doble, más moderno, que otorga un carácter más original y actual a los cojines del asiento y el respaldo, sustituye el tradicional botón de este tipo de acolchado.

El sofá se mantiene separado del suelo con esenciales pies de metal satinado y se caracteriza por la repisa de metal perforado situada en la parte trasera del respaldo que, gracias a un ingenioso y elemental movimiento, permite transformar el sofá Magister en una práctica cama individual. Desde 1982 el sofá Magister sigue siendo uno de los sofás que representan mejor la vocación de la empresa por realizar productos más allá del tiempo y las modas, auténtica síntesis de forma y funcionalidad. Gracias a sus líneas depuradas y a sus contenidas proporciones, el sofá Magister se puede integrar en cualquier estancia, del hogar o pública, como un lounge, un vestíbulo o un despacho de dirección.

 

Magister pertenece a un período de mi carrera en el que he estado observando la experiencia del racionalismo italiano temprano, en particular la arquitectura prerracionalista de entreguerras.

El sofá puede transformarse en cama mediante un movimiento del respaldo que permite alargar el cojín del asiento, que se ha tapizado siguiendo un diseño típico de los colchones. Antonio Citterio

 

Magister, un retrato de autor

Si la imagen del sofá Magister se ha impreso de modo indeleble en la memoria colectiva es también gracias a las fotografías de Gabriele Basilico, maestro indiscutible de la fotografía arquitectónica y de paisajes, a quien Natalia Corbetta, entonces director artístico de la empresa, encargó interpretar el sofá para la campaña publicitaria. Las fotografías se realizaron en el interior del edificio de la Trienal de Milán, un lugar entrañable para el fotógrafo que elabora una serie de imágenes en las que la narración del producto se enrarece, una visión densa de poesía y como suspendida en un escenario casi surrealista. El punto de vista, el estudio de la luz, la posición de los dos sofás – uno blanco y el otro negro – todo participa en la creación  de imágenes potentes y muy evocadoras.